La industria editorial es tan ecológica como puede ser la caza con dinamita o la tala de las selvas del Amazonas. Es precisamente una gran consumidora de papel y químicos, que busca hacer ambientalmente amigables, siquiera levemente, todos sus procesos de producción. De esta forma han surgido formas de blanquear papeles sin cloro, y de reutilizar las materias primas hasta que sea posible. Pero la principal sigue siendo el papel, y los estándares de calidad de las publicaciones exigen que sean papeles de calidad, estucados, gruesos, extrablancos en ocasiones. Falta entonces ver también cuánto papel se desperdicia en la preprensa, el proceso de edición, corrección, diagramación, diseño. Infinitas son las hojas que deben desecharse por una coma faltante, un elemento gráfico mal vinculado, un error de impresión, un color que no corresponde.
Luego, viene el proceso de prensa. La impresión de cualquier material gráfico tiene siempre una etapa de ajuste al principio. Las máquinas se van calibrando, y todo el papel que se ha impreso hasta el momento se considera maculatura, lo que significa papel que se ha tirado y desperdiciado. Según el
informe de la Asociación Técnica de Diarios Latinoamericanos, la maculatura de una máquina de impresión offset ronda entre el 1% y el 2%. Esto significa que de una tirada de media de 2 500 ejemplares, entre 25 y 50 ejemplares se habrán arruinado con el arranque de la máquina. Cabe también que cualquier rotura de la bobina de papel y cualquier desajuste en las tintas causará más maculatura. Si se quiere ser editor, por lo menos editor de los clásicos, tendrá que pasarse un poco por alto la conciencia ecológica.

Con el avance del Internet, han llegado nuevas opciones para el editor. Quien quiera sentirse un poco menos culpable de la destrucción de ríos y bosques, puede recurrir a papeles reciclados (de poca calidad, belleza y refinamiento), papeles libres de cloro (que todavía recurren a bosques para su elaboración), papeles de otros cultivos como la caña de azúcar (como el de
Reprograf, que ofrece buena calidad para la impresión casera, pero no tanta para la impresión profesional y comercial) o bien, medios de publicación digital. Es el sistema que han empezado a utilizar algunas publicaciones como la revista
Bak, especializada en artes gráficas y fotografía. Esta revista está disponible de forma gratuita en Internet, y no por ser digital es de menos calidad. Basta ver sus fotografías y su diseño sencillo y elegante.
La revista Bak es elaborada a través de la tecnología digital de
Youcanflip, que busca evitar la destrucción de bosques que genera el mundo editorial. La imagen que ilustra esta entrada es un pantallazo que saqué de este
blog.Nota final: Gracias a
Libro al día, la nueva web informativa del Cerlalc, me encontré con los informes estadísticos de la Encuesta de consumo cultural del Dane. Para el que le gusten los números, la dejo
aquí.